El 22% de las empresas españolas ha sufrido impagos significativos en 2025

Fecha 3 de junio de 2025 Comentarios 0

Durante 2025, los impagos han seguido siendo una de las principales preocupaciones del tejido empresarial español. Así lo confirma el Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, elaborado por Crédito y Caución e Iberinform, que refleja que el 22% de las empresas ha soportado impagos significativos a lo largo del año. A pesar de que esta cifra supone una ligera mejora respecto a los niveles registrados doce meses antes, el informe señala transformaciones importantes en el tipo de cliente que incurre en morosidad.

Parece ser que está cambiando la naturaleza del riesgo: los clientes que empiezan a mostrar dificultades de pago proceden, en buena medida, de sectores particularmente impactados por la inflación o muy dependientes del mercado exterior. En concreto, un 8% de las empresas identifica problemas en clientes afectados por la presión inflacionaria, mientras que un 6% apunta hacia negocios vinculados a exportaciones e importaciones.

Esta evolución del entorno comercial tiene su reflejo en la percepción generalizada de deterioro: el 77% de las empresas detecta algún signo de empeoramiento en la solvencia o la liquidez de sus clientes, un indicador que muestra un contexto de mayor prudencia en las relaciones comerciales. Una de las novedades más relevantes de 2025 es la irrupción de los costes laborales como factor principal que tensiona la solvencia, señalados por el 39% de los encuestados. A continuación se sitúan la evolución de la demanda –que se mantiene en niveles similares a los del año anterior– y la inflación, cuyo impacto se modera, aunque sigue influyendo en el comportamiento de pago del 30% de las empresas.

También se observa un descenso en la incidencia de otros factores que habían sido especialmente problemáticos en 2024. Los costes financieros, que habían escalado con fuerza, se reducen ahora hasta afectar al 19% de las compañías, mientras que los costes energéticos descienden tímidamente y quedan en el 22%. A pesar de esta relajación, las empresas siguen situando entre sus preocupaciones elementos externos como las tensiones geopolíticas, mencionadas por el 20%, y la incertidumbre arancelaria, que aparece como foco de riesgo para el 11% del tejido productivo.

Sin embargo, y pese al panorama complejo que dibuja el estudio, las perspectivas empresariales para el cierre de 2025 son mayoritariamente positivas. La mayoría confía en mejorar sus resultados: el 57% prevé aumentar su facturación y el 51% anticipa un incremento del beneficio, cifras que superan a las empresas que esperan caídas en estas magnitudes.

En definitiva, 2025 está mostrando un escenario mixto: por un lado, se modera el impacto directo de la inflación y los costes financieros, pero por otro, aparecen nuevas tensiones que obligan a las empresas a extremar la vigilancia en la gestión del crédito. Aun así, el espíritu general es de cautela optimista: el tejido empresarial español parece preparado para cerrar el año con crecimientos y afrontar 2026 con expectativas favorables, siempre que continúe reforzando sus mecanismos de control del riesgo y protección frente a la morosidad.

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